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EL FIN DE LA
INFANCIA
(1953) Arthur C. Clarke
Una ejemplar novela con voluntad de establecer ideas fisosóficas de largo alcance. Aunque a Clarke se le considera con toda justicia un autor de sólida base científica, es fácil encontrar en su prosa referencias a la trascendencia y a la mística pese a su ateísmo confeso.
Este libro es un claro ejemplo de ello.
Ante
una Tierra cercana a su autodestrucción se presenta la llegada de
una especie alienígena destinada a guiar a la humanidad hacia un
fase superior. Los "superseñores" (Overlords)
actúan como agentes de lo que ellos mismos llaman "una consciencia
cósmica trascendente". La paradoja proviene de la apariencia
de dichos extraterrestres, que revisten todas las características
de los diablos de la mitología cristiana. Al parecer hubo una anterior
visita que dió como resultado un estrepitoso fracaso. Se abre así
para la humanidad el camino a una utopía futura y a la unión con
la "supermente" (Overmind)
a la que, paradójicamente, no tienen acceso los diablos que nos
conducen.
Aunque algunos críticos hacen notar
la mediocridad literaria de la novela, el libro es muy recomendable
y justifica el gran éxito popular que tuvo, tal vez porque combina
adecuadamente los elementos de un mito mesiánico con un trafondo
de modernidad tecnológica. El mensaje es claro y viene a decirnos
que la humanidad necesita ayuda para alcanzar su destino cósmico
(sea éste cual sea, si es que existe...).
Es
una novela imprescindible y de
agradable lectura.

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